NACIONAL

El arma era violeta, pero ahora es tricolor

La incorporación de Matías Zunino debilitó a uno y fortaleció a otro, en los dos rivales que buscan la Anual.

Foto: Francisco Flores
Foto: Francisco Flores

Fue un taponazo. Era gol. Pero la respuesta del arquero Ordiozola fue notable. Abajo, contra el caño izquierdo. No pudo retener la pelota, dio rebote corto, pero la velocidad y oportunismo de Matías Zunino evitó cualquier intento de defensa. Golazo. Por la potencia, por la decisión en la que fue a buscar el balón, por las ganas, y por cómo se infló la red con el balazo del tricolor.

Iban 49 minutos y el partido estaba cero a cero. Pero apareció el arma de Nacional, una de las variantes que hoy tiene el equipo de Martín Lasarte. Porque Zunino, que llegó para ser lateral, pasó a jugar como volante por derecha. Y desde que entró, no salió más del equipo. Sus trabajos han ido de menos a más, y ha sido clave en esta remontada del tricolor en medio de un Clausura complicado, con puntos perdidos.

Con Zunino en cancha, el tricolor volvió a abrochar otro triunfo: el sexto al hilo.

Y Zunino mucho tiene que ver con este presente. No solo por los tres goles que anotó (uno a Boston River, otro a Wanderers y ayer a Rampla Juniors) con la del tricolor, sino por lo que aporta en el mediocampo. Por su marca, su quite, y su fútbol. Es un volante moderno con llegada y con gol.

Era una de las armas de Defensor. Fue clave en ese Apertura que tuvo al violeta como gran protagonista, pero en el período de pases, Nacional puso la mira en él, y se quedó con un valor agregado. Lo perdió el violeta, y lo ganó el tricolor, precisamente, los dos equipos que están en ese mano a mano tremendo para ver quién se queda con la tabla Anual.

Zunino, figura en el andamiaje del equipo de Eduardo Acevedo, pasó a ser clave también en la oncena de Martín Lasarte.

Pasó de un bando a otro. Y puede ser determinante en el ese notable duelo del próximo domingo cuando ambos definan su suerte en el Uruguayo.

Zunino esperó su oportunidad, y cuando la tuvo, la aprovechó como nadie. Se aferró a la titularidad con uñas y dientes. Y con goles, y con rendimientos. Hoy es el arma del tricolor.

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