NBA

Ginóbili: toda una ciudad a la espera de su decisión

Ya tuvo un aplauso que sonó a despedida, pero en San Antonio quieren que su ídolo siga jugando al menos una temporada más.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Ginobili

Los seguidores de la NBA se dividieron por estos días entre los atentos a las finales (casi todos); los más informados, que ya analizan los probables movimientos de jugadores para la próxima temporada, y los hinchas de San Antonio Spurs, cuyo interés primordial es saber qué ocurrirá con Manu Ginóbili.

El argentino, de vacaciones ahora, prometió realizar en los próximos días un anuncio crucial: si se retira o si seguirá una temporada más con la espuela sobre su camiseta número 20.

La semana pasada, los Spurs publicaron en las redes sociales videos con sus mejores jugadas de la última temporada: acaso un homenaje, quizás un estímulo para que siga.

El 22 de mayo pasado, Ginóbili volvió a ser titular en el partido ante los Warriors, el último de la temporada para su equipo. Cuando el técnico Gregg Popovich lo sacó, faltando dos minutos, el público del AT&T Center lo ovacionó, aunque entre los aplausos también se pudo escuchar el grito, casi súplica: "One more year" ("Un año más").

"Parece que quieren que me retire", comentó en broma al llegar al banco. Después del partido, estaba haciendo declaraciones en español a un periodista cuando un reportero local se sobresaltó:

—Perdón, Manu, ¿dijiste en español que te retirás?

—No, no estoy diciendo eso —aclaró, entre sus risas y las de sus interlocutores hispanohablantes.

—Perdón, tenía que chequearlo— se disculpó el otro.

Ginóbili aseguró esa noche que lo pensaría y que anunciaría su decisión pronto. Las dos opciones le parecen buenas: "Seguir practicando el deporte que amo o irme a casa, ser un buen padre, viajar más, disfrutar de mi familia…"

También la cúpula de los Spurs está evaluando sus pasos futuros. Se especula con la contratación de algún agente libre de peso, y eso obligaría ahorrar en otros contratos para no superar el techo salarial. El nuevo acuerdo con Ginóbili podría establecer un sueldo menor al actual, pero nadie quiere que el argentino decida irse por una simple cuestión de dinero. Después de todo, ganó cinco anillos, seis títulos de conferencia y 22 de división con el equipo y fue elegido dos veces para el All Star Game. Sin olvidar que lideró a la Generación Dorada de Argentina a la medalla de oro olímpica en Atenas 2004 y conquistó la Euroliga en 2001, entre muchas distinciones más, que lo convierten seguramente en el mejor basquetbolista latinoamericano de todos los tiempos.

Su historia.

Cuando Emanuel David Ginóbili nació en Bahía Blanca hace casi 40 años (los cumplirá el 28 de julio), esa ciudad representaba la meca del básquet argentino, pero la verdadera meca mundial era la NBA y parecía un sueño imposible para cualquiera nacido fuera de EE.UU.

Manu viene de una casa donde se respiraba el básquet. Su padre, Jorge, fue jugador, entrenador y hasta presidente de un club; sus hermanos mayores Leandro y Sebastián también fueron profesionales. Su destino frente al aro estaba trazado, pero hasta entrada la adolescencia no lo tuvo claro, porque era flaco y narigón como ahora, pero relativamente bajo. A los 15 años quedó afuera de un seleccionado local por esa razón. Después llegó el estirón: llegó al metro noventa y ocho.

Ya tenía todo el talento para un juego diferente, de inspiración. También capacidad para hacer funcionar al equipo y un espíritu ganador. Estuvo poco tiempo en Argentina y muy joven se fue a Italia, donde defendió a Reggio Calabria y Bolonia. En 1999 los Spurs lo seleccionaron en la posición 57 en el draft, pero él prefirió esperar. Así como cuando niño observaba detenidamente a sus hermanos o a otros colegas ya maduros, sabía que en Italia iba a terminar de formarse.

En 2002, por fin, desembarcó en la NBA, ya no con el mero deseo de figurar, sino con ansias de ser figura. Y lo consiguió ampliamente.

Además de los títulos conseguidos, de esa vigencia en Estados Unidos que lleva 15 años, se pueden agregar algunas frases que también definen la personalidad de Ginóbili.

"Lo más importante es su cabeza —lo definió una vez su compañero Luis Scola—. Tiene una cabeza especial. Ve las cosas de una manera muy clara, muy correcta, muy sana. Trabaja de una manera enorme y eso sumado a un talento espectacular hace que sea el jugador y el líder positivo que es".

"Por más elogios que reciba, no me voy a sentir superior que la persona que está a mi lado", comentó él, una declaración singular en la NBA, donde los egos suelen ser tan grandes como los físicos.

"Ha dado mucha felicidad a mucha gente durante muchos años", resumió el entrenador asistente de los Warriors, Mike Brown, quien lo conoció durante un pasaje por los Spurs. Por todo esto sus hinchas le piden "un año más".

Inusual - Lo aplaudió un rival en plena cancha.

El día de su último partido (hasta ahora), en mayo pasado frente a los Warriors, Manu Ginóbli recibió el homenaje inesperado de su rival. Cuando cerca del final del encuentro el argentino salió de la cancha, sustituido, Stephen Curry, uno de los mejores jugadores de la NBA, detuvo la ejecución de un tiro libre y le devolvió la pelota al árbitro para aplaudir también él a un jugador que se ha convertido en referente de todos sus colegas por su profesionalismo y estilo.

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