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Trabajos forzados al técnico y escarnio público a jugadoresCorea: perder es una tortura
El presidente de Corea del Norte, Kim Jong-Il tenía grandes esperanzas en el combinado nacional de su país, en su primera clasificación mundialista desde 1966, pese a la entidad de los rivales del conjunto dirigido por Kim Jong-Hun en Sudáfrica 2010: Brasil, Portugal y Costa de Marfil.
No obstante, la selección norcoreana fue vapuleada en la primera fase, lo que decepcionó y enfureció al dictador del país, hasta tal punto que condenó al seleccionador a trabajos forzados y a sus jugadores a un escarnio público sin precedentes.
Los futbolistas fueron obligados a permanecer de pie durante más de seis horas aguantando los insultos de 400 oficiales, estudiantes y periodistas en el Palacio de Cultura en Pyongyang, la capital del país.
Sólo se libraron de la sanción dos jugadores que viajaron a Japón directamente a su regreso de Sudáfrica ya que juegan en equipos de la liga nipona. Según un oficial de la inteligencia surcoreana, el castigo a los deportistas que no responden a las expectativas de las autoridades nacionales es algo habitual, "antes eran enviados a campos de prisioneros".
Al entrenador se le suspendió la militancia en el Partido de los Trabajadores de Corea y fue condenado a trabajos forzados "por traicionar la confianza de Kim Jong-Un", el hijo menor del dictador.
El seleccionador debe trabajar en la construcción de una carretera cercana a la capital del país. Las autoridades norcoreanas han olvidado rápidamente los éxitos futbolísticos de Kim Jong-hun, quien marcó la historia del fútbol de Corea del Norte
El 21 de junio pasado, el equipo asiático fue goleado 7-0 por Portugal, el mismo equipo que lo eliminó hace 44 años en Inglaterra, en su primera participación mundialista. Entonces, los norcoreanos desperdiciaron una ventaja de 3-0 para acabar perdiendo por 5-3 en los cuartos de final ante el Portugal de Eusebio.
Varios jugadores norcoreanos de aquella época pasaron años en una prisión denominada Yoduk, según reveló uno de los miembros de ese equipo, Pak Seung Jin. Se dice que fue un castigo por la ventaja desperdiciada ante los portugueses y varias víctimas de aquel establecimiento aseguraron que había que comer "cualquier cosa que se arrastre o vuele" para sobrevivir.
La comunista Corea del Norte, uno de los países más herméticos del mundo, se vio sacudida por este hecho.
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