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ENFOQUE por Edward Piñón
Glorioso. Memorable. Jamás lo olvidará uruguayo alguno que haya sido testigo de este nuevo milagro celeste.
Cómo te queremos, Uruguay. Cómo lloramos por vos. Cómo nos quedamos sin garganta. Cómo sufrimos. Cómo festejamos.
¡Qué vivan las manos de Luis Suárez! Porque gracias a esa soberbia intervención en la raya del arco impidió el gol de Ghana. Y esas manos angelicales forzaron la tanda de penales porque a Gyan le tembló el pie desde el punto penal.
¡Qué vivan las manos de Fernando Muslera! Qué arquero tenemos. Gracias a él estamos tocando el cielo. Y él ya se inmortalizó por los éxitos en materia de números y por la soberbia producción en la tanda de los penales.
¡Qué viva Uruguay! Este equipo que nos permite encontrarnos entre los cuatro mejores del mundo.
¡Qué viva la Celeste!
Ovación digital
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