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DESDE EL ARCO por José Mastandrea
Estamos destinados a sufrir con la celeste
En los boliches de todo Uruguay, los parroquianos que miraban el partido ante Costa Rica pegaban saltitos en sus sillas cada vez que los ticos agarraban la pelota y encaraban para el arco de Muslera. Otros, los más jóvenes, cruzaban los dedos en cada tiro de esquina. Los más sensibles se tapaban el rostro cuando la pelota rondaba el arco uruguayo y los más valientes mantenían fija la mirada en el televisor. Ninguno pudo digerir lo que había pedido. Las gaseosas y las cervezas se consumieron como si nada. Eran bálsamos para calmar los nervios y la ansiedad. ¡Lo que nos espera el miércoles! Cábalas, uñas comidas, dedos cruzados, suspiros interminables. Con la celeste en la cancha, estamos destinados a sufrir.
Ovación digital
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