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VOLVIENDO DE LA CANCHA V.H. Morales
Si el del primer tiempo fuese la única foto del encuentro de Madrid entre España y Argentina, estaríamos hablando de uno de los partidos mas humildemente jugados por un seleccionado argentino. Habría que remontarse a las goleadas de los setenta frente a Holanda y muy poco partidos encontrarían parangón tan modesto con lo que ocurrió ayer en la primera media hora.
En ese tramo se vio lo que imaginaban los españoles y tanto temían los seguidores de Argentina. De un lado un equipo que parece tenerlo todo y enfrente una suma de individualidades inhibidas, desconectadas y desmejoradas en cuanto a la imagen que de ellos se tiene.
Fue entonces que España anduvo cerca de hacer realidad una goleada que no llego por ciertos imponderables y porque los españoles no es verdad que lo tengan todo. Por ejemplo carecen de profundidad. Son dueños de un toque preciso, sí, pero la geometría es con exceso de lateralidades y retrasos en la línea que recorre la pelota. La vertical, la dirección hacia el arco es un fruto por el que se trabaja con limpieza, pero se recoge poco en la cosecha. España será criticada por improductiva, muy pronto, ya se verá.
Pero hubo otra pintura del partido. Una leve mejoría de los desteñidos Mascherano y Gago, un adelantamiento de las líneas, la disputa de la pelota más arriba y de a poco la imagen general que proyectaba el lance fue cambiando.
Nadie puede negar que flotó la sensación que se podía ganar. ¿Que no era justo? De acuerdo. Pero que pudo ser, nadie lo niega.
Ovación digital
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