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JUEZ DE SILLA por Carlos Gallo
Dos hechos resaltan en el análisis de la primera semana del único Grand Slam sobre pasto, Wimbledon.
Uno es la ausencia de tenistas sudamericanos en la segunda semana de competencia: con la deserción de David Nalbandian debido a su operación de cadera, los créditos eran para Juan Martín Del Potro, que perdió en sets corridos ante Lleyton Hewitt y para Fernando González quien cayó en un gran partido definido 6/4 en el quinto parcial con el valenciano Juan Carlos Ferrero, que jugó como el gran campeón que supo ser.
Justamente lo anterior es lo otro destacable, el gran momento que viven varios ex número uno del mundo. Ya está dicho el gran nivel de Ferrero y Hewitt, dos que parecían en el ocaso de sus carreras y ya están en cuartos, gracias a sus victorias ante Gilles Simon y Stepanek, respectivamente.
Pero hay otros dos ex número uno de la clasificación ATP que también avanzaron a cuartos y con pretensiones de campeonato. Uno es Andy Roddick, dos veces finalista aquí y el último en llegar a la cima antes que Federer, quien desde que está bajo las órdenes de Larry Stefansky ha mejorado muchísimo.
El otro es aquel cuyo nombre era sinónimo de número uno: Roger Federer. Si el de Basilea gana lo que sería su sexto título en la capital inglesa recuperaría lo que fue suyo entre febrero 2004 y agosto 2008, el escalón más alto del ranking de la ATP.
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