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CARLOS MONTAÑO
En las últimas cinco temporadas Peñarol realizó un centenar y medio de contrataciones, pero porcentualmente pocas fueron de relieve.
El título logrado en el 2003 con la gravitación enorme de José Luis Chilavert significó la última celebración. Los aurinegros, además de ganarle la final del Uruguayo a Nacional, le cortaron a los tricolores (tricampeones en ese entonces) el camino hacia su segundo quinquenio.
A partir del 2004 se inició la racha de continuas frustraciones. El infierno deportivo esperaba a los aurinegros.
En el 2005 Fernando Morena libró la batalla en forma desigual al estallar la "guerra" entre el contador José Pedro Damiani y Casal, que se había iniciado a fines de los noventa y que terminó de herir de gravedad a los carboneros en marzo de 2005 cuando Cristian "Cebolla " Rodríguez, Carlos Bueno y Joe Bizera, tras no llegar a un acuerdo por sus haberes con los aurinegros, fueron declarados en rebeldía por el club, que finalmente perdió a ambos en el 2007 luego de un fallo desfavorable del TAS.
Luis Garisto asumió la conducción en medio del caos y duró poco. El interinato de Mario Saralegui, obviamente, no pudo cambiar nada. Peñarol finalizó último en el Torneo Clausura y penúltimo en la Anual con la quita de 12 puntos.
El plantel fue cada vez más incompetente. Jugadores de poca monta fueron traídos, como si se tratase de un equipo chico que luchaba por salvar el año.
La llegada de Gregorio Pérez a instancias de Juan Pedro Damiani (en el Mundial 2006) revitalizó el mundo aurinegro. El técnico, a pesar de no poder recurrir a jugadores representados por Casal, le puso el pecho a las balas (que todavía hoy lo lastiman) y se las ingenió -con respaldo- para reunir a figuras como Juan Castillo, Paolo Montero, Egidio Arévalo Ríos, Omar Pouso, Julio Mozzo, Alejando Delorte y Silvio Mendes, entre otros.
En la tabla anual le sacó 19 puntos a Nacional y terminó a dos puntos del super equipo de Danubio, imbatible y vencedor de las finales del Apertura y del Clausura.
Todo lo bueno que expuso Peñarol lo echó tierra en la Liguilla. Sin Paolo Montero, que se retiró, no clasificó a la Copa Libertadores.
Gregorio no pudo cumplir un proceso a largo plazo. Fue cesado y Gustavo Matosas apareció en escena a mediados de 2007. El técnico joven y de moda, campeón con Danubio, terminó a 18 puntos de Defensor Sporting.
En la quinta fecha del Torneo Clausura 2008, luego del alejamiento de Gustavo Matosas, Mario Saralegui pudo dar una vuelta de tuerca. Peñarol había seleccionado mejor su plantel, aunque a ese cuadro brillante lo armó con los "alquileres sin garantía" del "Pollo" Ruben Olivera, Fabian Estoyanoff (que no se incorporaron en su plenitud), Marcel Román y Gerardo Alcoba. Se unieron a Darío, Pacheco, Mario Álvarez, Omar Pérez y Matías Aguirregaray.
Ese equipo obtuvo el título del Clausura, pero no tuvo sustento ya que además de tener estrellas fuera de forma, Peñarol había relegado la tabla anual con una pésima labor del cuadro dirigido por Matosas en complicidad con los dirigentes que trajeron al grande que pretendía resurgir -y había recompuesto su relación con Casal- a futbolistas de "medio pelo" con el lastre de los colombianos Arnulfo Valentierra, con una rodilla dañada, y Fabio Moreno, que no era titular ni un club de la "B". El equipo aurinegro fracasó en las finales con Defensor Sporting. Saralegui comenzó a pisar en falso. Se fueron Olivera, Estoyanoff , Álvarez y Román. El mirasol se resintió, pero mantuvo un conjunto de jerarquía para el fútbol de entrecasa. Los carboneros volvieron fracasar en el Apertura del Uruguayo 2008-2009 aunque en la cancha quedaron a un punto de Nacional y Danubio.
Julio Ribas heredó ese plantel juzgado por un código interno. Aparentemente, se instaló la disciplina y la mano dura en Los Aromos. Para sorpresa de propios y extraños, Peñarol fue un desastre en el Torneo Clausura. Eliminado de la Liguilla con la histórica marca negativa de cuatro derrotas consecutivas.
Tanto a Saralegui como a Ribas había que exigirles resultados. El artiguense se fue con una renuncia forzada y su sucesor, lejos de mejorar, con el mismo plantel hoy está octavo y Peñarol aislado del mundo exterior un año más. Los dirigentes también fracasaron. Si saben de fútbol, no debieron caer en el error conceptual de que la cantidad hace a la calidad.
152 jugadores contrató Peñarol en los últimos 5 años. Entre ellos, Gonzalo Salgueiro, hoy arquero suplente en Juventud que pelea el descenso.
6 Técnicos tuvo Peñarol desde el 2005: Morena, Garisto, Saralegui (en dos oportunidades), Gregorio Pérez, Matosas y Ribas.
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