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SILVIA PÉREZ
"¡Tenemos un arquero que es una maravillaaaa, ataja los penales sentado en una sillaaaa!" La vieja canción debería ser cantada por estos días en la hinchada de Wanderers. Diego Pérez, el arquero bohemio, lleva atajados tres penales consecutivos en las últimas tres fechas del torneo Clausura.
Le atajó uno a Nicolás Lodeiro en el Parque Central, otro a Guevara de Rampla en el Parque Viera y el domingo pasado al zaguero de Tacuarembó Gustavo Semino. "Son cosas que se dan en el momento, últimamente elijo un palo y se me ha dado, pero también hay un tema de estudio, de videos que se vieron. Por ejemplo, en el penal de Rampla, el ayudante técnico, Juan Rossi, vio que Guevara lo tiraba siempre a la izquierda del arquero y me lo dijo antes del partido. Y Palau, que lo conoce, también me dijo al empezar el partido que si había un penal lo podía tirar así, y justito se dio. Pero hay otros que son pura intuición, como el de Lodeiro. Me iba tirar a la derecha y a último momento, cuando fui a dar el paso adelante, cambié a la izquierda", relató.
TÉCNICA. Según explicó el arachán, también tiene que ver el momento del partido y cómo está el tanteador. Eso fue lo que sucedió el domingo pasado en el Goyenola. "Ibamos ganando 2 a 1 y él lo tenía que asegurar. Me pareció que lo iba a cruzar y justo se dio".
Pero eso no es todo. El entrenador de arqueros bohemio le enseñó un técnica, que obviamente, no piensa revelar. "La técnica que Andrés Larrosa nos explicó se da siempre, pero esa no la voy a contar. Je. No es con el pie de apoyo como creen muchos, es con otra parte del cuerpo".
Para un arquero atajar un penal es lo máximo. "Es común que un goleador, un delantero, haga goles todos los partidos, pero que un arquero ataje tres penales seguidos, no sé... Son momentos difíciles. Tiene mucho más chance de hacértelo el jugador, pero después que lo atajás te sentís muy bien".
Y siguió buscándole explicaciones al asunto. "Creo que es parte del buen momento que uno está pasando y también de querer ganar. Para un arquero es lo mejor que puede pasar. Estoy muy contento por todo y la confianza también influye. Cuando uno ya ha atajado uno o dos, se para bajo los tres palos de otra manera. Aunque los compañeros me preguntan en broma qué me está pasando y yo les digo que no sé".
OFI. Aunque atajó algunos penales en OFI, reconoció fue en el ambiente profesional donde comenzó a destacarse conteniendo los tiros desde los doce pasos. "En el Artigas de Melo, en una Copa El País de Clubes Campeones, definimos por penales con el Atlético Florida y me hicieron los cinco. Después pasé a Cerro Largo y atajé algunos. En un partido frente a la selección de Río Grande del Sur, que también definimos por penales, atajé tres y de ahí en más se me ha dado", contó.
De todos modos, dijo no ser un arquero atajador de penales. Es más, admitió con humildad que mucho de lo que hoy pone en práctica cada fin de semana lo aprendió hace menos de un año, cuando se mudó desde su Fraile Muerto natal al Parque Viera.
PROFESIONAL. "El tema mío es que salí de Cerro Largo y me encontré con un fútbol profesional muy diferente al que yo hacía. Acá aprendí mucho. Al principio me costó, porque no estaba acostumbrado a los entrenamientos específicos del arquero. Sobre todo, los trabajos de coordinación porque afuera no hacía nada de eso. Ahora, a veces, vemos videos de niños de ocho o diez años que hacen las cosas que yo tuve que aprender a los 28. Pero me preocupé por aprender. Tuve a mi lado a Sergio Martínez, que es un muy buen arquero y me ayudó mucho. Después se me dio todo muy rápido".
Cuando llegó el plantel estaba armado y pensó que le iba a ser muy difícil entrar, conseguir un lugar. Sin embargo, debutó cinco fechas después. "Me pasó lo mismo que en Cerro Largo, estuve cuatro partidos sin jugar y al quinto entré. Se ve que el 5 es mi número. Y no salí más, igual que en Cerro Largo".
LESIONADO. Cuando lo llamaron a debutar tenía un pequeño esguince de rodilla, pero no dijo nada porque no quería dejar pasar la oportunidad. "Me había lastimado en una práctica y tenía dolor. Me la jugué y le dije al técnico que no me dolía nada. Por suerte, salió bien. Igual no fue una situación fácil para mí, porque tuve que sustituir a Sergio Martínez que me había ayudado mucho, pero la vida de los arqueros es así. Le estoy agradecido a él y al entrenador de arqueros y a todos mis compañeros. Es bravo venir, no conocer a nadie y entrar al grupo. Ellos me recibieron muy bien. Los compañeros, la gente que trabaja acá, todo Wanderers me cayó muy bien".
Todos lo consideran un "canario buenazo", pero las bromas están a la orden del día. "Se ríen de mi forma de hablar, pero son muy buena gente. Hay un gran grupo".
METAS. De niño jugaba de zaguero o de número cinco y llegó al arco por ser el más grande. Reconoció que ese pasado de jugador de cancha le permite hoy valerse de los pies, una de sus virtudes.
No es la excepción y sueña como todos con la selección o con el pase salvador, pero hoy tiene la mente puesta en Wanderers. "Capitano planteó otra forma de juego y acostumbrarse lleva tiempo. Ahora estamos haciendo casi lo que él quiere, pero todavía nos falta. Este es un plantel muy joven y hay que darle tiempo. Si Wanderers mantiene estos jugadores en unos años va a tener un gran equipo. Ahora nos quedan cinco partidos y el objetivo es sumar la mayor cantidad de puntos. Llegar a la Liguilla parece difícil, pero hay que ver qué pasa", asumió.
Su vida cambió mucho en el último año. Hoy vive en el Parque Posadas con su esposa Victoria y su hijita de 18 meses, Ainara. "Mi señora ya estudiaba acá. Le falta solo la tesis para recibirse de contadora. Por suerte no me olvidó".
Comienzo
Comenzó a jugar al baby fútbol a los 7 años en "Nacional Mevir", el equipo de las viviendas donde vivía en Fraile Muerto.
Melo
Luego pasó al Continental de Melo, viajaba una vez por semana para entrenar y los domingos para jugar. Ahí comenzó a ser arquero. En Artigas de Melo hizo las juveniles y debutó en Primera a los 18 años. Por esa época alternaba jugando de arquero con Artigas de Melo en la A y de número 5 en Deportivo Fraile Muerto en la B.
"Loco"
Llegó a Wanderers a los 28 años de la mano del "Loco" Luis Alberto Acosta en junio del año pasado.
Fraile Muerto
Fraile Muerto está ubicado a 40 kilómetros de Melo y tiene 4.000 habitantes. El arquero está muy orgulloso de su pueblo. "Ahora ya no es un pueblo, hace poco lo declararon ciudad. Tiene buen turismo, un arroyo con un parque muy lindo, donde la gente va a pescar, acampar y a bañarse".
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